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Nolan Jungclaus, productor de cerdos de Minnesota, recibió una subvención
de SARE con el propósito de transformar un cobertizo para maquinaria
en un albergue para la crianza de cerdos sobre paja, desde el parto hasta el
engorde. El sistema sueco, además de ser económicamente rentable, crea
un ambiente de trabajo limpio y saludable.
– Foto por Ken Schneider |
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Producción de Cerdos en Minnesota
al Estilo Sueco – Por Lisa Bauer
El bisabuelo de Nolan Jungclaus, agricultor de Minnesota, se estableció
aquí en 1896. Cien años después la finca ya no producía
suficientes ingresos para mantener a las tres familias que la trabajaban.
Jungclaus resolvió temporalmente la situación consiguiendo un
empleo fuera de la finca. Pero quería recuperar su rentabilidad y trabajar
de nuevo en ella. Decidió probar el sistema sueco. Para examinarlo personalmente
viajó a Suecia con un grupo de granjeros e investigadores de Iowa State
University.
Notó que allí ponen el sistema al servicio del animal y no el
animal al servicio del sistema. Para lograrlo el agricultor necesita manejar
hábilmente los animales, apreciar su comportamiento, fijarse en los detalles
y que le guste trabajar con los cerdos en un ambiente más natural.
En 1994 SARE le otorgó una subvención para adaptar al sistema
sueco una estructura de 36’ x 40’ existente en su finca. Quería
que sirviese para las cuatro fases de la producción: Inseminación/gestación,
parto, crianza y engorde. Como la familia Jungclaus no tenía experiencia
con el ganado, prefirió comenzar con una estructura de bajo costo y apta
para otros usos.
“Queríamos mantener abiertas otras opciones. Podíamos
administrar mal. Podían ocurrir cambios drásticos en la industria
porcina. Queríamos salvar nuestra inversión ”, recuerda
Jungclaus. “Nuestra meta era diversificar nuestra producción agrícola
con la crianza de cerdos, del parto al engorde, usando pastos ”.
Comenzaron comprando 15 cerdas de cría. Lo mejor es que todas las cerdas
paran en 5 días o menos. Las de Jungclaus parieron en 10 días.
Empezaron colocándolas en cajones para anidar de 8 pies (2 1/2 m) de
lado. A la semana de parir los removieron para dejarles hozar libremente dentro
de la edificación.
Para renovar el aire instalaron abanicos inyectores y extractores. Las cerdas
podían moverse libremente en un espacio tranquilo y amplio de unos 80
pies cuadrados (7 1/2 m2) para cada vientre y sus crías. Podían
así satisfacer su instinto de anidar y convivir en familia.
El primer año tuvo una pequeña pérdida neta al tomar
en cuenta los $10,682 de gastos en la compra de animales y materiales. “Globalmente
tuvimos una ganancia neta de $7,213”, dice Jungclaus. Aunque tendremos
que gastar en mejoras, anticipo un sistema rentable basado en un pago de $2,500
para amortizar los préstamos”.
Seis años de experiencia le han demostrado que el sistema sueco es
rentable. La diversificación aumentó la eficiencia económica
de la finca del 65 al 70 por ciento. Esto significa que ahora gana $0.35 en
cada dólar.
Jungclaus produce anualmente 400 cerdos que vende a un mayorista. Pertenece
a la Directiva de la nueva Prairie Farmers Cooperative donde pronto podrá
vender su carne como “natural”, libre de antibióticos. La
cooperativa construye una planta procesadora próxima a inaugurarse. Dos
cadenas de tiendas de comestibles del área ya han mostrado interés
en sus productos.
El sistema sueco produce un cerdo feliz,sano y libre de antibióticos.
El ambiente de trabajo es limpio y saludable. Los hijos de Jungclaus juegan
frecuentemente con los cerditos mientras su padre trabaja. “Creemos que
la diversificación de la finca fue sólo un primer paso. También
nos propusimos otras metas respecto a la familia y la comunidad”, dice
Jungclaus.
“Queríamos una empresa ganadera que permitiese trabajar
a toda la familia, estar más tiempo juntos y que nuestros
hijos practicasen la responsabilidad. Como vivimos a una milla del
pueblo queríamos también una empresa bien vista por
la comunidad”.
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